Comenzando a descifrar el misterio: el compromiso del varón en la salud reproductiva

Investigadora responsable: Graciela Infesta Domínguez

Resumen:

El estudio se propuso abordar los factores sociales, culturales y psicosociales que inciden en el comportamiento sexual y reproductivo de varones adultos. Es decir que el objetivo general de la investigación tuvo dos dimensiones, ya que se intentó explorar y analizar: 1) las representaciones de los varones respecto de su propia sexualidad y su función reproductiva; 2) sus motivaciones para usar métodos anticonceptivos como forma de prevención de las enfermedades de transmisión sexual o de evitar un embarazo no planeado. El interés se centró especialmente en aquellas representaciones y motivaciones de los varones vinculados con las relaciones asimétricas de parejas y la doble moral sexual. Se optó por una aproximación metodológica cualitativa. En una primera etapa se realizaron grupos de discusión y, posteriormente, entrevistas en profundidad a varones de dos grupos de edad –entre los 25 y 35 años, por un lado, y entre los 45 y 55 años, por otro– pertenecientes a estratos socioeconómicos bajo y medio/alto. Este estudio fue la continuación de otro en el que la investigadora abordó la forma en que esta problemática se manifiesta en varones adolescentes.

En términos generales, se puede decir que las principales diferencias en las representaciones de los varones en relación con la masculinidad, la sexualidad y los derechos reproductivos se observaron entre los grupos de diferente grupo etareo más que entre los de diferentes niveles socioeconómicos. En todos los grupos focales pudo detectarse un núcleo en torno al cual estos varones construyeron su masculinidad: el rol de proveedor económico del hogar. Esta crisis de identidad que parece enfrentar el varón al ver cuestionado su rol tradicional, podría verse agravada si consideramos la situación económica general de la Argentina. El hecho de no ser ellos los que provean el principal ingreso del hogar –situación bastante frecuente actualmente en estratos bajos– podría llevar al varón a tener una imagen desvalorizada de sí mismo y a sentir que pierden autoridad y estima frente a su familia. Ahora bien, la inserción de las mujeres en el mundo laboral parece no sólo cuestionar la identidad masculina tradicional sino también modificar las relaciones de poder dentro de la familia. En tanto el poder masculino se basaba en el poder económico, a partir de que la mujer comienza a trabajar y, por ende, rompe su dependencia económica del varón, adquiere una cuota de poder que modifica, aunque sea en parte, las relaciones de género existentes hasta el momento, muy especialmente en aquellos casos de parejas en las que predominan las relaciones asimétricas. Sin embargo, los resultados indican que "otras" masculinidades comienzan lentamente a gestarse: hombres que pueden ver en forma positiva ciertos cambios de las mujeres aún cuando reconocen que "les duele". Así, por ejemplo, en tanto algunos jóvenes manifestaban que les molestaba que su mujer tuviera un sueldo más alto que el suyo, también señalaron que estaban orgullosos de la carrera profesional que ellas estaban haciendo. Hay indicios de que ese modelo de masculinidad hegemónica al que nos referíamos antes, está en crisis y prueba de ello es el grado de conciencia que los hombres tienen de sus propias contradicciones, el reconocimiento de los logros conseguidos y las capacidades demostradas por las mujeres en las últimas décadas, etc. Sin duda, este proceso de construcción de nuevas subjetividades no es fácil sobre todo si tenemos en cuenta que también las mujeres están atravesando dichos cambios y también manifiestan contradicciones profundas. Estos cambios que hablan de nuevas masculinidades tienen su correlato en el área de la sexualidad. Los hombres de todos los grupos focales pudieron identificar cambios en la forma en que los hombres desean y pueden vivir su sexualidad: a) muchos adolescentes en la actualidad suelen iniciarse con pares y cuando tienen ganas de hacerlo, evitando así experiencias no siempre gratas cuando la iniciación se realiza con una prostituta y bajo presión de varones mayores; b) cada vez más hombres comienzan a buscar una mujer que sea su esposa y también su amante; c) el diálogo y la comunicación con la pareja son elementos que comienzan a ser revalorizados aún cuando se trate de parejas sexuales ocasionales; d) la mayoría de los hombres que participaron de los grupos focales considera que el deseo sexual de la mujer es de igual intensidad que el hombre; d) lentamente, los hombres también comienzan a aceptar que las mujeres también pueden tomar la iniciativa sexual. Todo esto no quiere decir que aún no haya muchos escalones que subir, especialmente en lo que hace a la superación de la doble moral sexual pero, en esta oportunidad, preferimos centrarnos más en los logros que en las deudas pendientes. Y hablando de desafíos aún pendientes, se cree, sin duda, que el mayor de ellos se presenta en materia de derechos reproductivos. Los resultados que se muestran dejan ver a las claras que si bien comienzan a surgir voces que cuestionan el modelo masculino de dominación, aún falta mucho camino por recorrer. Son muchos los hombres que aún no pueden percibir y, por ende, respetar, los derechos de sus compañeras sexuales: derecho a decidir sobre su cuerpo (como sucede en el caso del aborto), derecho a cuidar su salud y a decidir cómo hacerlo, derecho a rechazar la iniciativa sexual del varón o a poner condiciones para aceptar el encuentro sexual, derecho a vivir su sexualidad libremente sin que por eso sea considerada una prostituta o una mujer promiscua, etc.

El proyecto finalizó en agosto de 2000 y recibió un subsidio del HRP de la OMS al que se accedió por concurso.

Difusión de resultados:

Infesta Domínguez, G. (1998) The Implications of the Researcher's Gender in the Construction of Data for Studies on Sexuality and Masculine Reproductive Health. Trabajo presentado en el Seminar on Men, Family Formation and Reproduction, IUSSP, Buenos Aires.